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martes, 7 de febrero de 2012

¿EXLUIDOS DE QUÉ? ¿INCLUIDOS A QUÉ?

Carlos Rivera

Hace un tiempo, conversando con un amigo (abogado, para variar) sobre los pobres, aseveré que en el Perú las acciones (estrategias, programas y planes) orientadas a la disminución de la pobreza parecían obedecer a una política de estado en afán no de solucionar el problema si no de afianzarlo. Mi tesis -coyuntural al fin y al cabo- partía de un elemento de observancia de las políticas de los distintos gobiernos: Belaunde (1980-1985), García (1985-1990), Fujimori (1990-2000) poco hicieron por su disminución radical. Los pobres, a su vez que eran un escollo significaban un negocio, la rentabilidad para sus menjunjes populistas.
Traigo a colación ese recuerdo motivado por la lectura de un artículo de Alberto Vergara escrito para la revista domingo del diario La República (5/2/2012) acerca del libro publicado por Paulo Drinot The allure of labor.Workers,Race an the Making of the Peruvian State, Duke University Pres,2011. (La traducción de Vergara es La seducción obrera)
Alberto Vergara intenta una síntesis y un derrotero interpretativo de libro, y para ello reseña los años de análisis observados por Drinot: década del veinte y treinta, es decir los gobiernos de Leguía y Odria. Entonces nos muestra aquel panorama de lucha entre la clase obrera y el gobierno en un intento de alcanzar un estado de bienestar. Pero, detrás de esos “mecanismo institucionales emergentes” se produjo una exclusión de las masas, o sea un desdén hacia el sector indígena.
Pero esto no se produjo por descuido o a falta de una política efectiva (recordemos la lucha obrera, los primeros años industriales, la lucha ideológica tanto del Mariátegui como de Haya de La Torre reivindicando al obrero) sino a través de una exclusión cultural: racista, elitista. Vergara nos dice que para llegar a este punto el autor se mueve en dos planos mentales:


1.- El universo mental racializado y elitista (el papel de la fabrica debería obedecer a des-indianizar a la población)
2.- La mentalidad de las políticas públicas destinadas al mundo obrero (programas del Estado como comedores populares,seguro, social barrios obreros entre otras cosas)
Y esto dio pie a la concepción racializadas de nuestras elites peruanas.


Vergara tratando de continuar el desarrollo del libro y a la vez polemizar, se pregunta ¿El Estado peruano ha tenido como objetivo principal estas intenciones segregacionistas? La respuesta es inquietante (…) si el racismo es una marca fundamental de la vida social en el Perú debemos aceptar la posibilidad de que el racismo emponzoñe también el mundo de la política y sus intenciones.
Entonces, pareciera que el racismo no solo obedecía -o parece obedecer- a acciones aisladas o cuestiones del prejuicio desequilibrado de algún sector, sino que hay un constructo consolidado y cimentado desde comienzos del siglo XX - ¡y desde el poder institucional!- con un fundamento de inutilidad hacia nuestros indígenas –según ellos-distantes a una visión industrial( moderna y efectiva) que nos consolide como un Estado de bienestar donde solo los obreros calzaban en esta visión "progresista" y, la cual parece,se vive, aun en estos tiempos.

Los indígenas nunca estuvieron invitados a la fiesta. Ojala llegue el libro de Drinot para poder leerlo y escudriñarlo con mas calma. Pero, antes una pregunta: ¿Todas nuestras élites fueron racistas y excluyentes?

1 comentario:

Arturo Caballero dijo...

De verdad que provoca leerlo Carlos. Y tal como lo expones, suscribo la tesis de la impregnación de lo racial a nivel institucional. Ello ocurrió en toda la américa hispánica. El blanqueamiento fue la estrategia de supervivencia de las élites y de quienes a toda costa querian evitar caer en desgracia, o sea podian no tener dinero pero jamas permitirian mezclarse con "castas" inferiores.

recuerdas esa graciosa clasificacion de castas que nos mostraban en historia del peru? mulato, salta pa atras, no te entiendo, zambo, chino, moro, sacalagua, etc. Semejaba una taxonomia semejante a la de Linneo con las especies animales y plantas: clasificar, diferenciar, ubicar a los sujetos en lugares inamovibles. Y para ese fin las élites coloniales y burguesas republicanas se ampararon en el cientificismo, o sea, desde el discurso letrado tambien se reforzo el racismo. Nuestro celebre Mariategui considero que los negros no aportaron nada asi como los chinos coolíes.

un abrazo